domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 1.

[Nota; para evitar confusiones cada una de nosotras escribirá en un color. Beatrice (Paula) será el tono púrpura y Mary (María) azul. Y no, el fanfic no trata de las dos hijas de Paul McCartney, son simples coincidencias. xD. La historia está ambientada en 1964.]

*Narra Beatrice*
Mi nombre es Beatrice Shepard, nací en una pequeña casa de Liverpool el 19 de septiembre de 1942. Tuve una vida normal. Padres que afortunadamente no acabaron separados, sin problemas de dinero, y con bastante suerte en los estudios, aunque siempre me apasionó la fotografía, por lo que en cuanto pude, dejé los estudios para empezar a hacer un módulo para fotógrafa.
Estudié en el Liverpool Intitute, para todos eso significaba ser de "clase alta", pues era muy prestigioso. Aunque mi estancia allí nunca fue muy buena.
A los diecisiete años me fui a Londres a estudiar definitivamente fotografía. En esas clases conocí a una chica, dos años menos que yo, llamada Mary. 
Juntas nos instalamos en un pequeño piso situado en el barrio de Knightsbridge, en 1963. 
De momento, con veintidós años, he tenido bastante suerte en la vida. Aunque mi padre muriera cuando yo tenía quince años. Mi madre nunca me quiso decir que le pasó a mi padre. Pero los últimos recuerdos que tengo de él es inmóvil por el dolor, con sudores y una gran presión en la cabeza. 
Al parecer fue de la noche a la noche a la mañana. Un día vine de clases y le encontré en ese estado, mi madre me dijo que tenía mucha fiebre y era una enfermedad contagiosa, por lo que no pude entrar en la habitación y a la mañana siguiente al levantarme, había fallecido.
Me fui sin despedirme de él, creo que mi madre inventó eso de que era contagioso para que yo no viera a mi padre en ese estado, pues ella le acompañó en todo momento y nunca la pasó nada.
Creo que ese acontecimiento marcó un antes y un después en mi vida. Cambió mucho mi personalidad a partir de ese momento. 
Yo era una niña tímida, a la que no la gustó nunca la compañía, excepto la necesaria. Me avergonzaba de todo, y era incapaz de levantar la voz cuando algo me disgustaba.
Después de aquello todo cambió, no era agresiva, pero si que me gustaba dar esa imagen de "malota". Dejé de temer a decir lo que pensaba, o a devolverle un golpe a alguien cuando se lo merecía. Adoraba eso de "vivir al límite". 
"Carpe diem", lo suelen llamar. Aunque por otro lado, también tenía mi corazoncito. Dejando atrás todo lo anterior, con la muerte de mi padre me di cuenta de que la compañía era muy importante para una persona. Así que en parte, y sólo con unos pocos, dejaba de dar esa imagen de cabrona.
De todas formas, hay que pasar página. Son cosas que antes o después nos pasarán a todos. Es mejor olvidarlas hasta que te toque a ti.
Ahora, por suerte, no he tenido ningún problema con mi amiga Mary, mi compañera de piso. Excepto que tiene una especie de "obsesión" con un grupo llamado "Beatles", y a veces puede ser muy cansada. Pues no la entiendo que ve en esos cuatro melenudos, que creo que también son de Liverpool, que cantan cuatro canciones de amor.
Aparte de eso, siempre estuve perfectamente con ella.



*Narra Mary*

Me llamo Mary Kaufmann, nací el 9 de julio de 1944 en Hamburgo, Alemania.
Mis padres son alemanes, mi madre murió en el parto y me tuve que criar con mi padre en una acogedora casa a las afueras de la ciudad.
Cuando era pequeña, en el colegio, tenía muchos amigos pero con el paso de los años me fui volviendo muy tímida y mi grupo de amigos se fue reduciendo. Cuando pasé al instituto, mis amigos y yo nos distanciamos y yo pasaba casi todo el tiempo en mi casa con la cámara de fotos que me regaló mi padre. 
En 1960 mi padre me regaló otro objetó que marcaría mi vida; mi primera guitarra.  
A principios de marzo del '62, al llegar a mi casa, mi padre me dijo que me sentara, me cogió de las manos y me explicó que acababa de llegar del médico, hacía meses que se encontraba mal y no me lo había dicho para no preocuparme porque él pensaba que no era nada grave, me miró a los ojos y lo dijo:
-Me han diagnosticado una enfermedad...tengo cáncer.
El 8 de julio de ese mismo año mi padre murió de cáncer mientras dormía, el día antes de que yo cumpliera nada más y nada menos que 18 años.
Me refugié durante un tiempo en el alcohol y las drogas pero en una de mis noches solitarias acabé en el Star-Club, donde unos chicos, al parecer llamados The Beatles, estuvieron tocando. No sé cómo lo consiguieron pero calaron en mí. A partir de ahí empecé a refugiarme en la música en vez de en las drogas y poco a poco fui dejando ese mal mundo.
No tuve más remedio que mudarme y compartir piso con alguien y sin yo saberlo, eso también me ayudó a ser una mejor persona.
Me fui a Londres, estudié fotografía y allí conocí a una chica estupenda que se convertiría en mi mejor amiga y en mi compañera de piso en Knightsbridge desde 1963.
Es la mejor persona que conozco y le tengo mucho cariño. Aunque en ocasiones es muy desordenada.