*Narra Beatrice*
Me desperté a la mañana siguiente con la poca luz que entraba por la ventana, aunque había dormido pocas horas había podido conciliar el sueño y la cabeza me daba martillazos. Así que cada pequeña luz quemaba mi retina como si sufriera una horrible resaca.
El remordimiento provocaba que pasase otra noche prácticamente en vela, dando vueltas entre las sábanas comiéndome la cabeza como un adolescente. Había pagado con Mary algo que ella no era culpable, para nada culpable. Yo era la responsable de mis actos y mis instintos, seguía sin explicarme por qué tuve que justificarlo de aquella manera. No me atrevía a abrir la puerta de mi dormitorio y salir de aquella habitación. Seguramente al otro lado estuviese mi compañera. Tendría que agachar la cabeza, tragar saliva y tragarme el orgullo. Otra vez el orgullo. ¿Tan difícil era pedir perdón?
Sí, parece que sí, para mi resultaba una tarea casi imposible. Pocas veces me disculpaba seriamente, y cuando lo hacía era por motivos extremos. Nunca supe pedir perdón, solía dejar que las cosas pasaran hasta que se olvidara el enfado y todo transcurriese con normalidad.
Ahora era distinto porque tendría que verla, sí o sí. No había vuelta atrás, no podía huir por la ventana como si hubiese discutido con mi madre y esperar unas horas como si nada hubiese ocurrido.
Suspiré con las manos entrelazadas detrás de la nuca. Me apeé de la cama de un pequeño salto y abrí la habitación.
Se me hizo un nudo en el estómago. Ahí me di cuenta, no sólo preguntaría por mi descaro de anoche, si no también por John. Oh, eso era lo que menos quería recordar es ese momento. Tampoco tendría respuestas lógicas para un "¿por qué?". Ni yo misma lo sabía, como para dar explicaciones.
Cerré los ojos y conté hasta tres. Avancé varios pasos a ciegas por el salón hasta llegar a la mitad de la sala.
-¿Be?- su voz parecía tímida y débil. Me hizo detenerme y abrir los ojos.
-Am... Buenos días -titubeé-, he dormido mal, no tengo muchas ganas de nada. Voy a... -señalé con el índice la puerta de la cocina intentando disimular los repentinos nervios, sin terminar la frase. Solté aire y continué por el pasillo hasta la cocina.
Mis tripas soltaron un rugido, pero al nudo de mi garganta no le pasaría ni un gramo de comida. Iba descalza y el suelo estaba frío, tuve que avanzar rápidamente hasta el fregadero para refrescarme un poco la cara. Inglaterra sería fría, pero por esas fechas empezaban a notarse ligeros días de calor.
Cogí un bol de la estantería, leche y cereales. Si iba a desayunar en el salón tendría algo con lo que distraerme en presencia de Marie.
Dejé caer una cuchara dentro haciendo que saltasen pequeñas gotas de leche fría y fui al salón.
Me senté a su lado sin añadir ninguna palabra a mirar la televisión, como estaba haciendo ella en un principio. Me miró de soslayo y soltó aire con tono melancólico.
Tragué una cucharada de cereales empapados en leche y arqueé las cejas.
-Imagino que querrás explicaciones, ¿no?
Giró levemente la cabeza hacia mí y agachó la mirada.
-No, no digas nada si no quieres. Sólo que...
-¿Sólo qué...?- dirigí la mirada hacia ella extrañada, pidiendo que continúe.
Soltó aire de nuevo y se dejó caer sobre el respaldo del sofá.
-Creo que nunca entenderé tus ataques de rabia y orgullo.
Me encogí de hombros y torcí los labios meditando unos segundos la respuesta.
-Sabes cómo soy, sabes las muchas veces que intento cambiar ese defecto. Y sabes lo mucho que me cuesta. Sabes que aunque no te pida perdón diecinueve de cada veinte veces realmente lo siento.
Negó con la cabeza.
-No, si es igual. De verdad, llevamos muchos años juntas. No voy a enfadarme por algo así. Pero...
Resoplé, ya empezábamos con los "peros".
Clavé la vista en ella demostrando mi impaciencia para que completase la frase. Soltó una risa graciosa y se giró hacia mí quedando sentada a horcajadas en el sofá.
-Explícame que fue lo que pasó con John, porque yo no sabía eso de ti.
Resoplé levantándome el flequillo perezosamente.
-Am, sí, verás. Ni yo sé que pasó, así que ni preguntes.
Se pasó el dedo pulgar por los labios pensativa.
-Hummm... ¿entonces te dejaste llevar?
Asentí sin saber que esperaba deducir con aquello.
-Entonces te gusta.- añadió completamente seria. Casi me atraganto con los cereales.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Oh, vamos. Si lo hiciste sin pensar fue porque lo hiciste por instinto. Y el instinto solo actúa por placer o interés.- puso mirada pícara. Una mirada que me incomodó y me hizo sonrojar.
-Bueno, yo...- me mordí el labio inferior. Vamos Beatrice, responde que te pareció tremendamente atractivo en algún momento. Dilo, trágate ya tu puto orgullo.
Sonó el sonido metálico del teléfono que me despertó de mis pensamientos. Miré curiosa a mi amiga. No esperábamos ninguna llamada, tampoco teníamos ningún reportaje pendiente en el periódico, por lo que a ambas nos sorprendió.
Dejé el desayuno sobre la pequeña mesa del salón y pegué un salto hasta el teléfono.
-¿Sí...?
-Hola, soy...- reconocí la voz y automáticamente colgué. Era él, era su voz. Oh, vamos, tenía que ser una broma. ¿Dónde está la cámara oculta?
-¿Quién es?- dijo Mary asustada por la rapidez con la que interrumpí la llamada.
-Nadie, no es nad..- volvió a sonar el teléfono. Descolgué con la misma rapidez con la que colgué antes- ¿Qué quieres?
-Oh, veo que vas a intentar esquivarme después de lo de ayer.- dijo con una voz traviesa.
-John, al grano.- oí un suspiro de sorpresa de mi compañera después de haberle nombrado.
-Eh, quieta, fiera, fuiste tú la que intentó besarme.- resoplé de manera violenta, por fin conseguí que dijera lo que realmente nos iba a interesar- Verás, George y Ringo nos han comentado que una chica os ha estado chantajeando con fotos nuestras, ¿cierto?
-Vuestras no, Ringo Starr y George Harrison. Sólo.- respondí con la misma sequedad, no quería tener nada que ver con él, aunque sentí un cosquilleo en el estómago cuando supe que era él. Un hormigueo que tampoco me explicaba.
-Bueno, el caso, que ignoréis a todos esos paparazzi, muchas veces sólo manipulan. Estad tranquilas.
-John, tenía fotos.- suspiré pesadamente. Él añadió un pequeño "oh" intentando encontrar una respuesta. Acabó soltando una leve risa.
-Entonces venid y lo hablamos. Tranquila, yo también te quiero ver, cariño.- dijo riendo.
-Aggh, John, por favor, seriedad. Mary y yo nos estamos jugando el puesto eh, gracias.
-¿Qué? ¿Cómo?
-No sé John, sois las celebridades más queridas en la actualidad. Cualquier detalle sobre vuestra vida privada hará que mil y un periódicos y revistas se arranquen los pelos por conseguir la exclusiva. Si alguien descubre que tenemos relación con vosotros, trabajando en un periódico, nos estamos jugando el pellejo.
-Oh, sí... El precio de la fama. Ya sabes.
-Sí, no sé cómo lo hacéis pero todo el mundo os quiere.- añadí.
-Mmmh... ¿Tú también?- imaginé cómo guiñaba un ojo al otro lado de la línea.
-¡Jooohn!- reí, no quería ser desagradable. En el fondo él, o ellos se estaban preocupando por nosotras. Sentí como el cosquilleo en el estómago iba en aumento.
-Sólo digo lo que tú dices, no puedes culparme de nada.- rió
Me mordí en labio, es cierto que era lo que había dicho pero lo estaba utilizando en mi contra y eso no me gustaba nada.
-Bueno, si tal se lo comento ahora a ella, vosotros quedaros allí si no tenéis nada mejor que hacer. Si vamos no tardaremos más de una hora. Así que esperad.
-Cómo quieras, preciosa.
Volví a resoplar para mí misma y no añadí nada más a aquello.
-Hasta luego, John.- reí.
-Bye.- colgó antes que yo.
Me giré hacia ella y suspiré. Le expliqué todo un poco por encima, ella asintió, no dudaba que se negase a ver a los chicos por los que perdía los nervios siempre que sonaban en la radio.
Nos preparamos cada una. Nos vestimos, yo me maquillé un poco y nos dispusimos a salir.
-Mmmh... ¿puedo preguntar por qué te maquillas?- puso mirada pícara, otra vez.
Fingí un leve llanto. Creo que acabaría harta de Lennon como todo siguiese así.
-No, querida Mary, sabes que siempre me maquillo. No sé por qué cambiar de motivo ahora.- dije segura de ello. Aunque no lo tenía del todo claro.
-Sí, claro, ya veremos. Dame unas semanas. Verás como tengo razón. Ese hombre no se rinde fácilmente, eh.- me guiñó un ojo.
-Que sí, lo que tú digas, amor mío.- reí. Me colgué un bolso al brazo y abrí la puerta.
Pretendía salir con total normalidad pero alguien interrumpió mi paso. Abrí la puerta completamente con rabia.
-¿Qué coño quieres?- fruncí el ceño enfadada. Era la misma chica del día anterior. La de las fotos, y esta vez llevaba nuevas. El miedo me hizo tragar saliva. ¿Tendría alguna de John? Por favor, no.
-Uh, ¿y lo dices tú, señora Lennon?
"¡Mierda, mierda, mierda!" me repetí dentro de mí. Mary se tapó la boca sorprendida y aquella chica puso una sonrisa atrevida de superioridad. Apreté los puños para espetarle cualquier cosa en la cara.
-¿Y bien?- conseguí añadir.
-Lo primero, tú me vas a dejar pista libre para John Lennon.- continuaba con ese tono de superioridad que me estaba sacando de mis casillas.
-Primero; yo no tengo nada con John Lennon. Segundo; ¿por qué tendría que dejarte pista libre?- soltó una carcajada sarcástica y sacó una fotografía en la que me encontraba muy cerca de él.
-Simplemente, me lo quiero tirar.- su voz sonaba convencida.
-¿¡Qué!?- recorrí su cuerpo con la mirada. Era mona, y tenía buen cuerpo. Definitivamente podría conseguir perfectamente a John y a cualquiera que se propusiese. Lo que me asustó fueron los celos que sentí. ¿Celos, yo, por qué?
-Sí, exactamente eso es lo que quiero. Tirármelo. Ya sabes, lo que tus padres hicieron para traerte al mundo.
-Tranquila, no es la primera vez que oigo la palabra "follar" en mi vida. No te preocupes.- respondí completamente furiosa.
-Guarda las garras, eres tú la que sale perdiendo si estas fotos salen a la luz.- Marie permanecía observando sin añadir palabra hasta que se dirigió hacia ella.- Ah, tranquila, también tengo fotos comprometidas tuyas.- forzó una gran sonrisa dejando a relucir sus blancos y perfectos dientes no comunes entre los ingleses.
-Repito, ¿qué cojones quieres? No me ando con rodeos.
-Ya te lo he dicho, consigue que John se acueste conmigo.
-¡No vas a acostarte con John Lennon!- grité. Me estaba hirviendo la sangre de manera sobrehumana.
*Narra Mary*
Desde la anterior noche notaba muy rara a Beatrice y no cabe duda de que la culpa la tenía el señor John Lennon. Para colmo, noté los celos en sus gritos diciéndole a la (y permitidme la palabra) zorra de la periodista que no se acostaría con él. En efecto señores, Beatrice Shepard se había enamorado de un Beatle.
Me acerqué hacia ambas temiendo que Be hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse más tarde y le di un golpe en la espalda para que supiera que estaba detrás de ella no fuera a ser que al levantar el puño que ya estaba preparando me diera a mí.
-Y... ¿qué se supone que tengo yo con George? - dije intentando dejar el tema de Lennon un poco aparte.
-No finjas, tengo las fotos. Eso sí, no pienso sacarlas. No me arriesgaré a que pase lo mismo que al otra vez. - Gruñí.
Me aparté un poco de ellas y desde lejos hice un gesto con la cabeza a Beatrice para que se acercara y empezamos a hablar en susurros.
-Tengo un plan.
-¿Sí? ¿Qué pretendes hacer con esa...? Con esa.
Le conté mi plan y nos dispusimos a llevarlo a cabo. Nos acercamos a ella otra vez.
-Demos un paseo para hablarlo tranquilamente... - dijo Beatrice a la periodista para entretenerla mientras yo me adelantaba por un camino alternativo a la casa de Ringo y George.
Llegué y rápidamente llamé a la puerta. Abrió George.
-¿Mary? ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí?
-Es largo de explicar, solo te diré que Beatrice trae una sorpresa.
Me giré y la vi empujando a la periodista en dirección a la puerta.
-Vaya, ya han llegado. - dije y empecé a tirar de la chantajeadora.
En cuanto las tres pasamos por la puerta, George la cerró alarmado y fue corriendo a avisar a los otros tres Beatles.
-¿¡SE PUEDE SABER QUE OS PASA A VOSOTRAS DOS!?
Mantuvimos silencio y nos lanzamos una mirada de complicidad de la cual la fotógrafa se asustó. Afortunadamente aparecieron los cuatro chicos que faltaban en la habitación y eso hizo que ella se callara.
-Hola Beatrice. - dijo John riendo mientras arqueaba las cejas.
-Ahora no es momento John....
Todos nos sentamos en los escasos asientos que había y comenzamos una conversación relativamente civilizada.
-¿Así que eres tu la de las fotos, eh? - preguntó Paul.
Ella se limitó a asentir boquiabierta trasladando la mirada de un Beatle a otro sin saber en cuál mantener la mirada.
-Por cierto John, quiere acostarse contigo.
Todos (lo admito, debo incluirme) soltamos una carcajada y nos tapamos la boca intentando contener la risa "por educación" teniendo en cuenta que ella se sonrojó más de lo que había visto nunca sonrojarse a nadie hasta el momento.
-¿Sabes qué? Lo haré. - un silencio inundó la sala y John fue hacia ella, le tendió la mano para ayudarla a levantarse y ambos fueron hacia las escaleras que subían a la segunda planta (ella que no se lo creía y él tan pancho) y de repente se oyó el grillete de una puerta cerrarse.
-Es mi habitación. - murmuró Ringo con cara de asco. - Van a follar en mi habitación...
Se oyeron golpes, al cabo de unos diez minutos les oímos bajar y aparecieron delante de nosotros, ella levemente despeinada y él con una sonrisa de oreja a oreja que no le cabía en la cara.
-¿Todo bien? - dijo John mientras se sentaba junto a Beatrice.
Miré el reloj, ya iba siendo hora de irnos.
-Beatrice nosotras ya nos tendríamos que ir... - se levantó sin decir ni palabra, le dio dos besos a Paul, George y Ringo y salió por la puerta.
-¿Se puede saber que le pasa a esta chica? - me preguntó Paul mientras se aproximaba a despedirse.
-Ya hablaré con ella...
Me despedí de todos, salí de la casa acompañada de la periodista y pasado cosa de un minuto llegué a casa. Mientras me quitaba el abrigo vi por la ventana de la entrada a la chantajista parada delante de la casa de los escarabajos y después caminando mirando hacia atrás como si esperara que apareciera alguien en medio de la calle.
*Narra Mary*
Desde la anterior noche notaba muy rara a Beatrice y no cabe duda de que la culpa la tenía el señor John Lennon. Para colmo, noté los celos en sus gritos diciéndole a la (y permitidme la palabra) zorra de la periodista que no se acostaría con él. En efecto señores, Beatrice Shepard se había enamorado de un Beatle.
Me acerqué hacia ambas temiendo que Be hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse más tarde y le di un golpe en la espalda para que supiera que estaba detrás de ella no fuera a ser que al levantar el puño que ya estaba preparando me diera a mí.
-Y... ¿qué se supone que tengo yo con George? - dije intentando dejar el tema de Lennon un poco aparte.
-No finjas, tengo las fotos. Eso sí, no pienso sacarlas. No me arriesgaré a que pase lo mismo que al otra vez. - Gruñí.
Me aparté un poco de ellas y desde lejos hice un gesto con la cabeza a Beatrice para que se acercara y empezamos a hablar en susurros.
-Tengo un plan.
-¿Sí? ¿Qué pretendes hacer con esa...? Con esa.
Le conté mi plan y nos dispusimos a llevarlo a cabo. Nos acercamos a ella otra vez.
-Demos un paseo para hablarlo tranquilamente... - dijo Beatrice a la periodista para entretenerla mientras yo me adelantaba por un camino alternativo a la casa de Ringo y George.
Llegué y rápidamente llamé a la puerta. Abrió George.
-¿Mary? ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí?
-Es largo de explicar, solo te diré que Beatrice trae una sorpresa.
Me giré y la vi empujando a la periodista en dirección a la puerta.
-Vaya, ya han llegado. - dije y empecé a tirar de la chantajeadora.
En cuanto las tres pasamos por la puerta, George la cerró alarmado y fue corriendo a avisar a los otros tres Beatles.
-¿¡SE PUEDE SABER QUE OS PASA A VOSOTRAS DOS!?
Mantuvimos silencio y nos lanzamos una mirada de complicidad de la cual la fotógrafa se asustó. Afortunadamente aparecieron los cuatro chicos que faltaban en la habitación y eso hizo que ella se callara.
-Hola Beatrice. - dijo John riendo mientras arqueaba las cejas.
-Ahora no es momento John....
Todos nos sentamos en los escasos asientos que había y comenzamos una conversación relativamente civilizada.
-¿Así que eres tu la de las fotos, eh? - preguntó Paul.
Ella se limitó a asentir boquiabierta trasladando la mirada de un Beatle a otro sin saber en cuál mantener la mirada.
-Por cierto John, quiere acostarse contigo.
Todos (lo admito, debo incluirme) soltamos una carcajada y nos tapamos la boca intentando contener la risa "por educación" teniendo en cuenta que ella se sonrojó más de lo que había visto nunca sonrojarse a nadie hasta el momento.
-¿Sabes qué? Lo haré. - un silencio inundó la sala y John fue hacia ella, le tendió la mano para ayudarla a levantarse y ambos fueron hacia las escaleras que subían a la segunda planta (ella que no se lo creía y él tan pancho) y de repente se oyó el grillete de una puerta cerrarse.
-Es mi habitación. - murmuró Ringo con cara de asco. - Van a follar en mi habitación...
Se oyeron golpes, al cabo de unos diez minutos les oímos bajar y aparecieron delante de nosotros, ella levemente despeinada y él con una sonrisa de oreja a oreja que no le cabía en la cara.
-¿Todo bien? - dijo John mientras se sentaba junto a Beatrice.
Miré el reloj, ya iba siendo hora de irnos.
-Beatrice nosotras ya nos tendríamos que ir... - se levantó sin decir ni palabra, le dio dos besos a Paul, George y Ringo y salió por la puerta.
-¿Se puede saber que le pasa a esta chica? - me preguntó Paul mientras se aproximaba a despedirse.
-Ya hablaré con ella...
Me despedí de todos, salí de la casa acompañada de la periodista y pasado cosa de un minuto llegué a casa. Mientras me quitaba el abrigo vi por la ventana de la entrada a la chantajista parada delante de la casa de los escarabajos y después caminando mirando hacia atrás como si esperara que apareciera alguien en medio de la calle.
Seguidla por favor!!!!!!! Quiero seguir leyendo este fantastico fic :"D
ResponderEliminarSubid pronto, os lo suplico.