*Narra Beatrice*
-¿OTRA VEZ TÚ?- respondió George con los ojos abiertos como platos.
Yo apenas me había inmutado de que ya estábamos en la puerta de esos chicos y Mary ya se encontraba inmóvil.
Su cara parecía que desprendía arco iris de felicidad, sus ojos brillaban, y daba la sensación de que su sonrisa se había quedado sin más dientes que enseñar.
Estaba inmóvil delante de la puerta abierta con el chico de melena esperando una respuesta. Observé la escena disimulando la risa.
Esperé unos segundos más a ver si reaccionaba, pero nada.
La dí un disimulado codazo. En ese momento revolvió la cabeza y asintió.
-Sí, soy yo de nuevo, al parecer.- dijo riendo levemente mientras continuaba con esa enorme sonrisa tonta.
George aparentaba ser muy tímido, pues no sabía que hacer en ese momento. Se rascó la cabeza y nos dejó pasar.
Mary pasó delante mío y empezó a recorrer toda la casa con la mirada. Era bastante amplia, más que la nuestra.
Kaufmann empezó a hablar con el que, si no recuerdo mal, me dijo que era el guitarrista. Aunque apenas prestaba atención, pues sabía que su 'Beatlemanía' (como ella lo solía llamar) provocaría que dijese alguna tontería.
Mientras nos dirigíamos al salón otro chico salió de la cocina.
Por eliminación aquel hombre debía ser Ringo Starr, 'el famoso batería de los Beatles'.
En cuanto nos vio, saludó y se acercó a darnos dos besos a ambas. En cuanto se dispuso a saludarla a ella solo pensaba; "Mary, controla, por favor."
Y para mi suerte, en los pocos minutos que llevaríamos allí se estaba comportando mucho mejor de lo que podía imaginar.
Nos sentamos en los sofás del salón, mientras mi compañera no paraba de hablar emocionada yo seguía ojeando la casa. Había dos guitarras por allí, nos os voy a engañar, me llamaron la atención pues eran muy bonitas, pero sin más, aparte de un par de baquetas colocadas sobre la mesa.
Yo seguía sin prestar mucha atención a su conversación a la cual Starkey se unió.
Al fin encontré algo con lo que pasar allí el rato, les pregunté si me podía acercar a una pequeña estantería que había contra una de las paredes de la sala, y ellos no pusieron problema.
Para variar, me dirigí a donde se encontraba una colección de vinilos, quería saber qué escuchaban aquellos hombres y así conseguir torturar a Mary de alguna manera si encontraba algo de Buddy Holly.
Pasé bastante tiempo ojeando aquellos discos y encontré bastantes artistas; Bob Dylan, Elvis Presley, Gene Vincent alguna banda sonora de varias películas y demás, pero me llamó mucho la atención fue que tuvieran uno de Little Richard. Sonreí al instante y lo cogí, en ese momento interrumpí su conversación.
-¿Ves?- dije mirando a Mary mientras señalaba la carátula.- Esto es buen Rock&Roll y no lo que escuchas tú. MÚSICA.- resalté riendo.
En ese momento Ringo me miró extrañado.
-¿Quieres decir que nosotros no hacemos música?
-Sí, pero no gran Rock&Roll.- reí levemente.
Él se encogió de hombros y sonrió.
-Claro, es que nuestro estilo es 'Beat'.
-BEAT-LES.- interrumpió mi amiga.
La miré al instante, en ese momento se echó para atrás en el sofá.
-Ya me callo... -dijo riendo.
Ringo siguió informándome de cual era su 'verdadero estilo', que no pretendían hacer Rock&Roll puro y demás, mientras la señorita Kaufmann seguía en una nube hablando con George.
*Narra Mary*
No paraba de decirme para mí <<Estoy hablando con George Harrison, mantén la calma>> y creo que ese era uno de los motivos por los cuales me estaba "portando tan bien".
Cuando entré en la casa estaba demasiado nerviosa como para hablar pero, con el paso del tiempo, fueron surgiendo temas de conversación con George.
Los sofás estaban uno enfrente del otro y yo estaba sentada al lado de Beatrice con George delante de mí en el sofá opuesto. Los primeros minutos de la visita él y yo los pasamos en silencio pero hubo un momento a partir del cual no pudimos parar de hablar el uno con el otro.
-¿Y qué tal Paul y John? - al decir eso, George se sorprendió de escucharme intentar iniciar una conversación con él.
-Bien...están bien...la semana que viene se pasarán por aquí.
Asentí con la cabeza sin saber qué más decir.
-Bueno y....¿cómo te llamas?
-Mary, Mary Kaufmann.
-¿Kaufmann? ¿Eres de Alemania? - se sorprendió, seguramente porque no tenía acento.
-Sí, nací y me crié allí pero cuando me quedé huérfana tuve que venir a Londres para poder estudiar fotografía.
George dejó de apoyar su espalda contra el respaldo del sofá y se inclinó hacia delante poniendo sus manos en las rodillas y dando a entender que le interesaba lo que le estaba contando.
-Vaya, ¿eres huérfana? Lo siento mucho...
-No, no te preocupes. - me quedé mirando sus manos y pensando si sería muy raro poner las mías sobre las suyas para que no se preocupara. Opté por no hacerlo.
- No es culpa tuya - sonreí y, acto seguido, él también.
Nos estuvimos mirando unos instantes hasta que, por fin, él rompió ese momento que de..."bonito" había pasado a incómodo.
-Y qué...¿qué pasó?
-Mi madre murió cuando yo nací y mi padre hace 2 años de cáncer.
Asintió e intentó cambiar tema.
-Eres Beatlemaníaca, ¿no? - dije que sí con la cabeza - Bien pues dime quién es tu beatle favorito y te cuento trapos sucios. Porque supongo que tendrás algún favorito.
-Pues la verdad es que sí... - me sonrojé - Eres tú.
De repente, Beatrice irrumpió en el salón con un LP de Little Richard y diciendo que eso era "buen Rock&Roll. Le tuve que resaltar la palabra "Beat" que está dentro de los Beatles y después siguió hablando con Ringo.
-Vaya, es extraño que tu favorito no sea ni Paul ni John.
-Lo sé. Venga, cuéntame trapos sucios. - reí al ver lo serio que se quedó.
-Vaya, qué casualidad, ya va siendo hora de irse. - se levantó del sofá y vi como sostenía una sonrisa al girarse.
Empezamos a despedirnos y justo al salir por la puerta escuché la voz de George.
-BEATRICE, ¿TE IMPORTARÍA VENIR UN MOMENTO? ¡TENGO QUE HABLAR CONTIGO!
*Narra Beatrice*
Me extrañó bastante que George quisiera hablar conmigo, yo seguía hablando con el batería de cual era y cual no el estilo de su grupo, pero acabé despidiéndome de Ringo y me acerqué a la cocina, donde estaba George, mienteas Mary se despedía del otro Beatle.
-¿Qué pasa?- le pregunté extrañada.
Mostró interés.
-¿De veras es ella Beatlemaníaca?
-Ammm... sí. -respondí indiferente.- Tengo que soportar 24 horas vuestra música gracias a ella, claro que es Beatlemaníaca, ¿por?
En ese momento puso cara de sorpresa y empezó a explicar su sorpresa haciendo gestos exagerados con manos y brazos.
-Normalmente nuestras fans gritan, corren e intentan arrancarnos la ropa. Tu amiga es... pacífica.- rió levemente.
A continuación me encogí de hombros sin saber que decir, reí levemente recordando como fue la reacción de Mary cuando le dije que George Harrison me había dado un cigarro.
El chico prosiguió;
-El caso es que parece buena chica, así que, tú y ella podéis venir cuando queráis que no será problema.- sonrió.
Sonreí y asentí dándole las gracias y me dispuse a la salida.
Ya por fin fuera, Mary tardó poco en preguntar.
-¿Qué te ha dicho? ¿Te ha preguntado por mí? ¿Qué le he parecido? Beatrice, Beatrice, Beatrice. -preguntaba a una velocidad espantosa mientras me zarandeaba insistente del brazo.
-Nada Mary, nada.- improvisé.- Solo me pidió por favor que aunque trabajemos en un periódico no digamos nada de ellos, o la prensa les acosará.-
Caminé rápida a casa, solía notárseme mucho cuando mentía en la expresión de la cara, y no quería que mi compañera supiese la verdad, o se le saldría el corazón en ese momento. Y en mitad de la calle no, gracias.
Seguía preguntándome que le había parecido al señor Harrison, y yo seguía disimulando que no habíamos hablado de ella. Hasta que por fin, se lo creyó.
Esperaría para más adelante a darle alguna sorpresa y que sepa que realmente le cayó bien.
*Narra Mary*
Por el camino debo admitir que quizá estuve un poco pesada preguntándole a Beatrice qué le había dicho George pero, finalmente, llegué a la conclusión de que simplemente le había dicho que no le contáramos a nadie nada de ellos.
Cuando llegamos a casa ya era por la noche y nos duchamos, preparamos la cena y nos sentamos en la mesa a comer.
-¿Qué te han parecido?- le pregunté para no quedarnos el resto de la cena en silencio.
-Bien, son majos. Tú has estado todo el rato hablando con George, eh. - rió.
-Sí. - suspiré y sonreí- y tú con Ringo.
-Yo he estado hablando sólo y exclusivamente de música.
-Yo de un poco de todo con George...
No hablamos mucho más y después de recoger la mesa, nos lavamos los dientes y nos dispusimos a acostarnos.
-Beatrice...
-¿Qué?
-¿Cuándo volveremos a verlos? - le pregunté con una cara que decía "por favoooor, ten compasióóóóóóóón".
-No lo sé Mary...no lo sé...
-Jo, yo necesito conocer a los otros dos.
-Yo no sé quiénes son los otros dos. - rió.
-Bueno, da igual, buenas noches. - dije.
-Buenas noches.
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